
Recuerdo aquella tarde de fútbol en el estadio monumental. No sé muy bien contra quien jugaba Colo-Colo ese día, pero mi padre me llevó al estadio. Estábamos en la entrada de Marathon, la principal. En eso mi papá me dice: “Mira para atrás, el cabecita de huevo”, me doy vuelta y veo al señor que daba los goles en canal 13 y salía en Fultgol todos los domingos hablando acerca de los partidos. Mucha gente lo saludaba y él con una sonrisa muy atenta recibía el afecto de las personas que lo rodeaban. No sé porqué nunca borré de mi memoria aquella imagen.
Hablar de Julio Martínez Pradanos es hablar de historia, de una leyenda, de un mártir del periodismo nacional. Nacido en la ciudad sureña de Temuco, un 23 de junio de 1923, este hijo de inmigrantes españoles, arribó a Santiago a la edad de un año. Estudió en el Colegio San Pedro de Nolasco y fue allí donde comenzó a formar su rica retórica y a cultivar su pasión por el deporte, en especial por el fútbol. Su padre, José Martínez, falleció cuando Julio se aprestaba a salir del colegio con 17 años, hecho que marcó profundamente la vida del niño y que lo llevó a trazar un rumbo inimaginado hasta entonces por él. Así fue como el muchacho menor de edad, pasó a estar a cargo de su madre. Tuvo que comenzar a trabajar y de esta fue como llegó a ser vendedor de calcetines en la tienda Moletto de la Estación Central, producto de esto se vio forzado a abandonar su anhelo de estudiar leyes en la universidad.
El arribo de Don Julio a los medios de comunicación fue tan casual que parece sacado de guión de película. “Yo empecé un 18 de septiembre del año 45, porque no fue nadie a una audición ese día. En aquel entonces no había necesidad de carnet, cartón como ahora, entonces alguien me dijo lo mismo que me acabas de decir tú. << ¿Usted tomaría el micrófono mientras llega alguien? >> Como no. Tomé el micrófono hasta el día de hoy”. Luego de un par de días JM ya estaba trabajando en su primer programa se llamó “Clínica Deportiva” y lo realizó en la misma radio Prat. 1945 también marcó el ingreso de JM al diario La Hora. Este fue el comienzo de una larguísima e impecable trayectoria que lo llevaría por Radio Agricultura, donde trabajó por 19 años y llegó a ser comentarista y director; el diario Las Últimas Noticias, en el cual fue jefe de la sección deportes; Luego llegó a radio Corporación y comenzó a colaborar para la revista “Estadio”, para la cual escribió por más de 25 años. Esta época también marcó el arribo de Martínez a la pantalla chica y a su casa televisiva de toda la vida, Canal 13, en la que condujo espacios deportivos por 40 años; además de tener a cargo programas como “15 minutos con JM” y participar en “A esta hora se improvisa” y otros. Estuvo también en radio Minería por casi 20 años en el programa “Fútbol Total”. Ya por sus últimos años de vida, volvió a radio Agricultura, donde trabajó con Sergio Livingstone, Pedro Carcuro, Milton Millas y otros destacados jóvenes periodistas de la nueva camada. También comenzó a escribir una columna para el diario La Segunda.
Como vemos la trayectoria de Don Julio es feroz, de eso no cabe duda, es una vida entera ligada a las comunicaciones. Por lo demás está decir que este arrollador paso por un sinnúmero de medios está justificado en más de una grandiosa característica de JM y en tantos logros que alcanzó. Porque si alguien no lo conoció o no sabe de la existencia de él, está en su legítimo derecho de preguntarse ¿Que tuvo el tipo para trabajar toda una vida en los más diversos e importantes medios de comunicación de nuestro país? Formó su carrera en la práctica misma, se lanzó y se atrevió, como ya vimos, a tomar el micrófono por una emergencia y no soltó nunca más. Nunca necesitó de una formación universitaria para llegar ser uno de los periodistas más destacados en el medio local. Alcanzó una retórica de las más ricas y plásticas que se tenga memoria en la televisión chilena, algunos lo llamaron “El artista del micrófono”. Por otro lado, y creo que ahí se encuentra uno de los mayores logros de Julio Martínez, traspasó las barreras de la televisión, la radio y la prensa escrita, logrando adentrarse en los hogares y penetrar en el corazón de los chilenos. Quizás su inigualable maestría para comunicar fue lo que lo llevó a lograr esto, el haber sabido con su trabajo y su esfuerzo de toda la vida llegar a todo un pueblo. Como si fuera poco Don JM participó y dijo presente en dos de los hitos más importantes del deporte nacional, inolvidable es su notable participación como relator y comunicador del mundial de fútbol realizado en nuestro país en el año 1962, en donde perpetuó la frase “¡Justicia Divina!”, para el segundo gol de tiro libre de Leonel Sánchez en el partido de la selección local frente a la URSS en Arica. Y por otro lado, presenció en cuerpo y alma, la primera y hasta el día de hoy, única obtención de una medalla para Chile por parte de una mujer en los Juegos Olímpicos; Don Julio estuvo presente aquel día de noviembre del año 1956, en la ciudad de Melbourne, cuando Marlene Arhrens logró la marca que la llevó al podio. Además de esto y estar permanentemente en acción yendo a los estadios a ver los partidos que pudiera, y en especial, de su querida Unión Española, Don JM se dio siempre el tiempo para colaborar en lo que a campañas se refiere; así fue como son memorables sus dos discursos en las teletón de 1978 y 1979. Los méritos de Julio Martínez son tan grandes que es imposible resumirlos en dos páginas, su carrera de más de 50 años lo avala completamente con hechos tan espectaculares como los antes mencionados. Por eso no sorprenden la gran cantidad de reconocimientos que siempre se llevó, entre los que destacan el Premio Nacional de Periodismo Deportivo del año 1970, el Premio Nacional de Periodismo de 1995 y el Premio Amador Yarur como el mejor periodista chileno del siglo XX.
Por todo lo antes mencionado y sencillamente porque Don Julio siempre estuvo ahí, como todo un periodista héroe, creo que ha sido y será por mucho tiempo más, el periodista más influyente en la historia de nuestro país. Periodista sin ser periodista dirán algunos, formado en la práctica dirán otros. La cosa es que desde mi perspectiva Don Julio Martínez Pradanos, marcó profundamente al periodismo nacional, a la sociedad chilena y a mi personalmente hablando.